Reflexiones sobre medio ambiente a partir de una nueva forma de pensar : la eco-inteligencia

La contingencia medio ambiental a la que ha llegado el planeta, plantea al hombre como el gran culpable de la situación, pero también como el único capaz de provocar los cambios positivos que el ecosistema requiere.

El mundo hoy se encuentra en una situación que requiere una mirada más global y conceptual. Que pueda dar luces sobre los impactos de nuestras decisiones y cómo afectarán en el mañana, distinguiendo el futuro mediato del futuro lejano.

Una cosa es clara, la legislación siempre va detrás de los avances tecnológicos, científicos y de comportamiento efectivo de las personas. Basta ver la legislación respecto de materias como los transgénicos, o la lentitud de algunos países respecto de las políticas para las antenas de celulares.

Esta forma de traspasar la tecnología a las normas, si son eficientes, permitirá una mayor regulación y probablemente impedirán o disminuirán la posibilidad de generar errores en los proyectos, no afectando a lo concerniente al entorno, materia de este escrito.

La insuficiencia de los estudios de impacto ambiental también puede reflejarse en impactos negativos directos sobre el medio ambiente, considerando que no son capaces de visualizar las verdaderas consecuencias que en la práctica se han dado.

 

Sin embargo el mundo, distinto a lo que se pensaba, ha ido derivando paralelamente hacia una participación muy potente de las personas y sus redes, quienes están tomando un rol protagónico, que ciertamente incrementará su grado de importancia con el tiempo.

En este caso el cuidado del medio ambiente, está pasando de ser un problema legislativo a un problema de interés de las redes sociales. Es decir, grupos de personas motivadas por un objetivo e interés común, actuando también cómo consumidores, están empezando a manifestarse activamente.

Probablemente esta forma de actuar de las comunidades comience a tener un rol importante en el consumo y la forma de comportamiento de la economía de los países en los próximos años.

Independiente de la legislación que impere local o globalmente, el consumidor será el juez, y en cada decisión de compra castigará o premiará a quienes contaminen menos.

Es un hecho la tendencia de los mercados internacionales por considerar de manera creciente el impacto de la Huella de Carbono sobre el cambio climático, tendencia que se explica a partir de la conciencia y preferencia de los consumidores fi nales, por adquirir productos con baja o nulas emisiones de CO2. Las empresas y los estados deberán responder a estos requerimientos de la sociedad, para no desaparecer.

Para ello se deberá recurrir al desarrollo de una eco-inteligencia, que nos permita resolver los temas y proyectos que se nos planteen. No desde la solución de problemas ambientales, sino desde la anticipación inteligente de las consecuencias de los procesos que desarrollen los países en todos sus ámbitos.

¿Qué es la eco-inteligencia? Es un término que he acuñado a fi n de poder entender la complejidad de las variables que intervienen en el desarrollo del mundo y que no precisamente vienen de la lógica del método científi co, que ha demostrado ser falible e insuficiente.

Una gran cantidad de personas de diferentes áreas, han caído en cuenta del riesgo del colapso bioclimático y lo que ello podría provocar en un futuro próximo.

Se ha establecido la percepción de que los mecanismos que se han seguido en los diferentes ámbitos no son los correctos en una sociedad que privilegia el consumo. Y en un intento de evaluar los impactos sobre el medio ambiente se han alineado con el método científi co, herramienta favorita de la modernidad.

Poder predecir los impactos que el desarrollo de la humanidad provoca en el medio ambiente, con el método antes descrito, nos ha llevado a que se escapen los impactos negativos.

Como planteaba anteriormente, las legislaciones vienen tarde en el cuestionamiento de los impactos, acrecentado por la falta de conocimiento de los mismos legisladores, que abrumados por sus propios intereses electorales o de trabajo diario, no están en estos momentos capacitados para lo que las circunstancias reales requieren.

El peligro de aquello es indeterminable en cuanto a la gravedad que esto puede representar.

La inteligencia eco sistémica propone estructuras de plataformas de conversación multidisciplinarias variadas y abiertas en regímenes cortos de presentaciones, que puedan sumar experiencias en un análisis medioambiental pero con una perspectiva de futuro, no desde la mirada de la mera proyección.

Los países deben conjugar las necesidades de crecer económicamente para superar la pobreza y desarrollarse y las consecuencias medio ambientales que genera todo proyecto. La inteligencia eco sistémica propone tener una conciencia presente sobre ese futuro mediato.

Uno de los grandes dilemas que se nos vienen encima, es el de la energía. El drama es que en la economía, los mercados regulan los precios y la gente aunque quiere mantener el medio ambiente, no quiere pagar más de lo que actualmente paga.

Sin embargo, hay términos medios a los que se pueden llegar. En Costa Rica por ejemplo, el país de América más avanzado en temas medio ambientales, han visto el problema de manera más global y motivando a los privados a dejar las zonas próximas a parques nacionales pagándoles por aquello y generando bonos voluntarios verdes.

La invitación es a trabajar sobre esta plataforma de inteligencia para que podamos lograr el equilibrio entre el ecosistema, los derechos de los hombres a surgir de la pobreza y a desarrollarse y vivir en plenitud en esta hermosa y finita nave espacial que surca el cosmos con todos nosotros en ella, llamada TIERRA.