Sobre Tintas de un Kalamar

El arquitecto viñamarino Gonzalo Martínez de Urquidi vuelve a sorprender, pero esta vez desde el arte, una pasión desconocida para la mayoría, pero que ejerce desde hace más de 30 años en forma silenciosa en su vida cotidiana y sólo vista por quienes visitan su estudio de arquitectura.

El arquitecto viñamarino Gonzalo Martínez de Urquidi vuelve a sorprender, pero esta vez desde el arte, una pasión desconocida para la mayoría, pero que ejerce desde hace más de 30 años en forma silenciosa en su vida cotidiana y sólo vista por quienes visitan su estudio de arquitectura.
Los trabajos son estudios y reflexiones creativas cotidianas, acumuladas a lo largo de los años. Estas nacen mientras trabaja, habla por teléfono o maquetea sus proyectos, coloreando permanentemente sobre papel, uniendo reflexiones y dando forma a una fauna de seres extraordinarios que parecen provenir del fondo del mar, o tal vez del espacio. Lo acompaña con citas poéticas y textos sin otra pretensión que servir de ayuda-memoria. El resultado posee fuerza y es de una originalidad prodigiosa. La contingencia medio ambiental a la que ha llegado el planeta, plantea al hombre como el gran culpable de la situación, pero también como el único capaz de provocar los cambios positivos que el ecosistema requiere.